Para partido bueno, el que hacían contra la droga, quizás no todos lo recuerden, pero derrochaba amor, entre rivales míticos, rivales de los equipos de la época, todos a una, en contra de algo que, por desgracia, en aquella época y en la actual, se sigue llevando vidas.
Vidas, las que necesita uno, para soportar tanta tomadura de pelo, amor, salvo que el significado haya cambiado hace poco, no es darse un beso en público con alguien y, después decir: “vaya inventada”, amor, tampoco es usar las nuevas tecnologías, para poner perdido al rival de otro partido. Lástima, los de los partidos políticos, no tomen ejemplo de aquellos partidos, en los que el fin era común y lo importante era el bien de la sociedad.
Sociedad, que parece que no se da cuenta, que aquellos partidos, quizás no vuelvan más, que los partidos de hoy en día, parece que miren más por sus intereses, que por el bien común. Que es en fin el amor, sino quererse, así que la sociedad, de manera pacífica y con sus votos, a los partidos que miran más por sus propios intereses, que por el bien común, debería decirles la frase, de una de las más grandes artistas que tendrá este país, “si me queréis, irse”.
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